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El futuro del desarrollo de software

El comienzo

Al principio había tarjetas perforadas. Después de eso, los programadores tuvieron que aprender código máquina. Ensamblador, lenguajes de programación estructurada de bajo nivel…

Pasó el tiempo y llegaron las herramientas para la programación visual. Más niveles de abstracción. Lenguajes orientados a objetos, programación declarativa…

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La importancia del código legible

Cuando hablamos de desarrollo de software, ¿qué cree que es más importante: código que haga su trabajo o código legible?

Creo que la gran mayoría de los desarrolladores piensa que el código legible es deseable, pero lo principal es tener el código ejecutándose y funcionando bien. Yo mismo pensaba así durante mucho tiempo.

Pero con la experiencia en el mundo de la programación, con los años, uno se vuelve más consciente de la importancia de la legibilidad del código.

Si un código heredado falla, pero está bien y claramente escrito, es fácil arreglarlo y mantenerlo. Pero si tenemos un sistema que funciona bien, pero en el que su código está mal escrito, invariablemente será pronto imposible de mantener y evolucionar. y si los desarrolladores no hacen el esfuerzo de refactorizarlo, el problema será cada vez más grande. Llegará al punto en que el esfuerzo de mantenerlo y solucionar cualquier mínimo problema mínimo no merecerá la pena.

Debes escribir código como si estuvieras contando una historia. Trata de que todo el mundo entienda lo que quieres hacer. Tu código debe ser fácil de modificar por cualquier programador.

No sólo persigas un buen rendimiento. Escribir código legible es una de las mejores cosas que nosotros, desarrolladores profesionales, debemos hacer.

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Sobre el desarrollo de Software – I

Voy a escribir un poco sobre lo que es mi profesión y lo que he aprendido de ella en los 20 años que lleva dándome de comer.

Realmente mi historia como desarrollador de Software empieza bastante antes. No puedo decir las fechas exactamente, porque no lo recuerdo, pero fue a mediados-finales de los años 80 del pasado siglo (joer, que viejo es uno ya) y seguramente antes de cumplir mis primeros 10 años de vida.

Conseguí convencer a mis padres de que comprasen un Schneider CPC-464, versión alemana del mítico Armstrad CPC-464. Recuerdo también que lo conseguimos a través de una oferta que vimos en el Alcampo del centro comercial ‘La Vaguada’ de Madrid. Creo recordar también que costaba 25.000 pesetas. De lo que no me acuerdo es del año exacto ni de mi edad. La memoria tiene un funcionamiento curioso.

El caso es que allí estaba yo, con mi flamante máquina de 64Kb de memoria RAM con monitor de fósforo verde. ¡Ya podía jugar videojuegos en casa! Eso sí, tenía que esperar un buen rato a que se cargasen desde la cinta de casette.

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